La PMcM lanza al Gobierno una batería de propuestas para que asegure el mantenimiento de la cadena de pagos

La crisis sanitaria causada por la epidemia de Covid-19 ha supuesto la toma de decisiones extraordinarias que afectan de manera excepcional a la actividad económica. “Pymes y autónomos se verán inmersos en una crisis de liquidez de dimensiones desconocidas, por lo que, si no reacciona de manera urgente, muchas de ellas no podrán sobrevivir”, alerta el presidente de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM), Antoni Cañete.

A la espera de la aprobación de medidas económicas por parte del Gobierno, la PMcM le insta a que asegure el mantenimiento de la cadena de pagos acometiendo determinadas acciones, que “generan liquidez, pero no deuda al Estado”, asegura Cañete.

Todas las Administraciones Públicas deben hacer frente a sus pagos a proveedores y suministradores dentro del plazo legal de pago y cancelar -antes de final de este mes de marzo- los más de 7.300 millones pendientes de pago en periodo excedido a cierre de 2019”. En su opinión, “esta medida, que no implica aportación de recursos extraordinarios, solo supone el cumplimiento, por parte de nuestras Administraciones Públicas, de la legislación vigente en materia de pagos”.

Otras reivindicaciones que la PMcM considera que se deben acometer urgentemente es que se anticipe la devolución del IVA a las pymes y autónomos que lo hubieran solicitado a cierre de 2019; implantar un sistema que permita la compensación de créditos fiscales, como ya vienen haciendo otros países de nuestro entorno; y habilitar, por parte del Instituto de Crédito Oficial, una línea especial de crédito para pymes y autónomos que les permita hacer frente a sus pagos pendientes.

El presidente de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM), Antoni Cañete, ha recordado que durante la crisis de 2010, las Administraciones Públicas pagaban de media a plazos de pago superiores a los 150 días, “lo que supuso un estrangulamiento de la actividad de pymes y autónomos, que sólo se solucionó con la implantación del Plan de Pago a Proveedores a partir de 2012; en ese periodo, cientos de miles de pymes y autónomos, en un proceso en cadena, se vieron abocados al cierre, con el consecuente impacto sobre la actividad económica y el empleo”.

Además, Cañete señala que recientemente se ha constatado que las Administraciones Públicas ya habían empeorado sus plazos de pago el año pasado, según la nueva edición de su “Informe sobre Morosidad: Estudio Plazos de Pago en España 2019”. Del estudio se desprende que el plazo medio de pago a proveedores aumentó en el sector público en 2 días (un 3%) —pasando de 68 a 70—, alejándose aún más de los 30 días que establece la ley.

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