CaixaForum Madrid presenta un viaje por las lenguas del mundo a través de 1.600 ejemplares de la Biblia

La Biblia. Un viaje por las lenguas del mundo reúne la colección de ejemplares del Antiguo y el Nuevo Testamento procedentes de todo el mundo que el coleccionista andorrano Pere Roquet ha ido reuniendo desde 1995. Aquel año, Roquet inició esta fascinante colección en su visita al poblado de Lokori, en Kenia. Allí, el padre Franco Moretti, un misionero comboniano, le regaló un Nuevo Testamento escrito en turkana, una lengua nilótica oriental hablada por casi un millón de personas.

Dio comienzo entonces a esta labor que, a lo largo de prácticamente veinticinco años, le ha llevado a reunir ejemplares de la Biblia en más de 1.900 lenguas distintas (en un total de 1.593 volúmenes). Todas ellas se exponen ahora en CaixaForum Madrid, en una muestra de libre acceso que destaca las historias que se esconden tras las lenguas en las que están escritas. Además, la muestra se complementa con seis piezas audiovisuales, entre ellas un mapa de gran formato sobre las lenguas del mundo, dos vídeos a cargo del traductor y lingüista Gabriel López Guix y otro con declaraciones del propio Pere Roquet.

La colección, que hoy en día sigue aumentando, permite poner de manifiesto la importancia de este libro más allá de su significado religioso, en relación con nuestro patrimonio lingüístico y cultural, así como valorar la diversidad lingüística mundial. La Biblia ha sido, por ejemplo, uno de los elementos formadores de la civilización occidental.

En definitiva, la muestra trata sobre la riqueza y la vulnerabilidad de las lenguas. Sobre la correspondencia entre las ideas universales y la visión particular que proporciona el idioma de cada comunidad: desde las grandes lenguas, que cuentan con millones de hablantes en todo el mundo, hasta aquellas de pequeñas comunidades, en lugares remotos.

La exposición ha sido organizada por “la Caixa” con la colaboración del Arciprestazgo de Andorra, propietario desde 2017 de la colección de Biblias tras la cesión de Pere Roquet, y del Gobierno de Andorra, depositario y gestor de la misma.

La Biblia. Un viaje por las lenguas del mundo ha sido inaugurada hoy en CaixaForum Madrid por el impulsor de la colección de Biblias, Pere Roquet; junto al arzobispo de Urgell y copríncipe de Andorra, Joan-Enric Vives Sicília; el director general de la Fundación Bancaria “la Caixa”, Jaume Giró; y la ministra de Cultura y Deportes del Gobierno de Andorra, Sílvia Riva. También ha asistido al acto la directora general adjunta de la Fundación Bancaria “la Caixa”, Elisa Durán.

De las lenguas originarias a los nuevos formatos tecnológicos

La Biblia se ha traducido a 3.350 idiomas distintos de los 7.111 idiomas existentes en el mundo. Es una cifra asombrosa si tenemos en cuenta que 3.116 de estas lenguas no tienen escritura. Algunas estimaciones calculan que se han editado más de 6.000 millones de ejemplares de la Biblia, lo que la convierte en el libro más editado de la historia. Y es un fenómeno que perdura: se estima que cada año se venden en el mundo 100 millones de biblias.

La Biblia. Un viaje por las lenguas del mundo arranca con la exhibición de la Biblia que inició la colección en 1995. A continuación se exponen algunas Biblias que nos hacen viajar al pasado, a las lenguas originarias: el hebreo y el griego. Así, por ejemplo, se muestra un ejemplar de la llamada Septuaginta o Biblia de los Setenta. Se trata de la traducción al griego que fue usada más tarde por los primeros cristianos. De ella proceden casi todas las citas del Antiguo Testamento presentes en el Nuevo Testamento, escrito íntegramente en griego.

Otra de las vitrinas confronta biblias de alcance global, como un ejemplar en esperanto, con ejemplares de comunidades aisladas, como la Biblia en alemán de Pensilvania, una variedad altogermánica hablada por las comunidades protestantes de amish y menonitas en el nordeste de los Estados Unidos y en Canadá.

Destacan algunos ejemplares que nos permiten conocer cómo es leer los textos sagrados en la clandestinidad. En este sentido, se exhibe un ejemplar de la Biblia de Corea del Norte, donde el cristianismo es perseguido. En este país, poseer una Biblia conlleva la pena de muerte, pero algunos ejemplares logran llegar al país desde la vecina Corea del Sur atados en globos equipados con dispositivos GPS. Estos libros son pequeños y ligeros para facilitar su transporte y no llevan título alguno en la portada para pasar inadvertidos.

La muestra se detiene a continuación en las Biblias escritas en lenguas minoritarias, extinguidas o en peligro de extinción (especialmente en el Pacífico o en el África subsahariana). Es el caso de un ejemplar en idioma yagán, que cuenta en la actualidad con una única hablante nativa, Cristina Calderón, de 91 años, último testimonio vivo de la lengua y la cultura yagán. También se exponen dos Biblias en manés –la lengua celta de la isla de Man (mar de Irlanda)- y en itelmen –idioma de la península rusa de Kamchatka-, dos casos de lenguas prácticamente extinguidas pero con esperanzas de revitalización gracias a los esfuerzos que se están llevando a cabo, especialmente en el ámbito de la escolarización.

La muestra finaliza con algunos ejemplares que documentan los esfuerzos por adaptarse a la diversidad. Se pueden contemplar ejemplares en lenguas de signos y en braille. Asimismo, la Biblia se ha adaptado en los últimos años a los nuevos formatos tecnológicos, los nuevos lenguajes y las nuevas formas narrativas. Buena prueba de ello son los libros expuestos en forma de cómic, de manga japonés y con la estética del videojuego Minecraft.

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