CaixaForum camina por la Luna con Tintín y Armstrong

  • Ignasi Miró, director del Área de Cultura y Divulgación Científica de la Fundación Bancaria ”la Caixa”; Moisés Roiz, director de CaixaForum Sevilla, han presentado esta mañana la exposición Tintín y la Luna. Cincuenta años de la primera misión tripulada.
  • La muestra permite hacer un viaje a una de las grandes efemérides de la conquista del espacio y remontarse al 20 de julio de 1969, cuando por primera vez el hombre llegó a la Luna a bordo de la nave Apollo 11. Un día después, Neil Armstrong dio los primeros pasos sobre la superficie lunar y pronunció la histórica frase: «Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad». El acontecimiento fue recibido en el centro de control y retransmitido al mundo entero.
  • Sin embargo, dieciséis años antes, Tintín se le había adelantado al pronunciar estas palabras: «¡Ya estoy aquí! ¡He dado unos cuantos pasos! Seguramente por primera vez en la historia de la humanidad, se ha caminado sobre la Luna».
  • En el mundo de la ciencia ficción, Hergé había preparado el viaje a la Luna casi 20 años antes, publicando dos títulos míticos, Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna, que vieron la luz en la revista Tintín entre 1950 y Y es que, a menudo, la ciencia ficción y la realidad se relacionan en diferentes momentos de la historia, como se podrá ver en la exposición.
  • El cohete de Tintín da la bienvenida al visitante, que podrá seguir el hilo conductor del proceso de creación que empleaba Hergé en sus obras. La otra parte de la muestra la constituyen módulos interactivos como el simulador del lanzamiento de un cohete o la reproducción de la sección de mandos del módulo lunar; y documentos sonoros y gráficos sobre el proyecto Apollo 11 antes, durante y después de la llegada a este satélite, y lo que eso significó para el avance de la sociedad y de las ciencias del espacio.
  • El recorrido se inicia con la observación de la Luna por Galileo, hasta que por fin el hombre pudo dejar su huella en el satélite, un momento clave en la historia de la conquista del espacio que permitió tener otra visión de la Tierra y del espacio.

 

Ignasi Miró, director del área de Cultura y Divulgación Científica de la Fundación Bancaria ”la Caixa” y Moisés Roiz, director de CaixaForum Sevilla, acompañados por Rafael Clemente, asesor científico, han presentado esta mañana la exposición Tintín y la Luna. Cincuenta años de la primera misión tripulada para conmemorar una de las gestas más importantes de la historia de la humanidad: la llegada del hombre a la Luna. El primer viaje a la Luna fue una misión con una fuerte carga simbólica, pero de un alcance científico limitado; aun así, el viaje del Apollo 11 llenó durante muchos días las páginas de la prensa de todo el mundo. Hasta el regreso de los astronautas, los únicos testimonios gráficos fueron las borrosas imágenes recibidas por televisión, lo que se podría considerar como el primer espectáculo global seguido en el mundo entero. Una vez disponibles las fotografías obtenidas en la Luna, las revistas ilustradas de todo el mundo lanzaron ediciones especiales que mostraban por primera vez el desolado paisaje de nuestro satélite.

Tintín y la Luna está estructurada en dos partes: una, que se centra en el historietista belga Georges Remi, conocido como Hergé, y autor de muchos comics de los que destacan Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna, y otra, que permite realizar un recorrido científico desde el momento en que Galileo observó por primera vez la Luna con un telescopio construido por él en 1609 hasta la llegada del hombre a la Luna. La exposición muestra todo lo que conocemos actualmente sobre este satélite natural, cómo se preparó esta gesta hace cincuenta años y cómo se preparan estas misiones en la actualidad. El proyecto Apollo, visto desde la perspectiva actual, sorprende por los riesgos que asumieron todos sus miembros y las mil soluciones que tuvieron que aplicar a problemas tecnológicos nunca antes abordados.

Entre las piezas destacadas de la muestra se encuentran la reproducción del primer telescopio de Galileo, que le permitió ver y estudiar la superficie de este satélite; la reproducción de la sección de mandos del módulo lunar; un módulo interactivo en el que se puede simular que se camina por la superficie de la Luna; la réplica de la escafandra de Emilio Herrera; alimentos utilizados en viajes espaciales, así como diferentes objetos reales y productos de higiene y de primera necesidad, y documentos, diarios y revistas que narran ese momento histórico. Estos son algunos de los elementos que se podrán contemplar en la exposición.

 

CaixaForum pisa la Luna con Tintín, Armstrong y Buzz Aldrin

«¡Ya estoy aquí! ¡He dado unos cuantos pasos! Seguramente por primera vez en la historia de la humanidad, se ha caminado sobre la Luna». Estas son las palabras que escribió el historietista belga Georges Remi, conocido como Hergé, para describir el imponente momento en el que Tintín pisó la Luna en 1953. Y es que, una vez más, la ciencia ficción se adelantó a la realidad. Eso es lo que le sucedió a Tintín, quien, de la mano de su creador, Hergé, tuvo la suerte de empezar ese fascinante viaje en 1950, en el cómic Objetivo: la Luna, y terminar pisándola en 1953, en Aterrizaje en la Luna. Así pues, el personaje del cómic se adelantaba casi veinte años al astronauta Neil Armstrong, quien dio los primeros pasos sobre la superficie lunar y pronunció la frase histórica: «Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad». La exposición muestra todo lo que conocemos sobre nuestro satélite natural y cómo se prepara un viaje hoy en día con respecto a cómo se realizó, medio siglo antes, la misión histórica que hizo realidad el sueño de llegar a la Luna el 20 de julio de 1969.

Pero, ¿cómo imaginó y creó Hergé este sueño hecho realidad? Eso es lo que podrán descubrir los visitantes de la exposición. Podrán conocer cómo era el espacio donde trabajaba, las herramientas que usaba para dibujar las viñetas, la idea de base que le permitió crear un cómic, la documentación que leía, que lo inspiraba y que hacía más fidedigna la plasmación de sus ideas. Como él decía, «antes de empezar una historia de Tintín, lo que hago es documentarme: leo obras sobre esos lugares y consulto todos los documentos gráficos y fotográficos que puedo». La exposición ofrece la posibilidad de conocer la forma y el significado de sus viñetas, y también el papel que juega el espacio de transición, que parece que no explique nada, ¡pero, a veces, pasan muchas cosas!, como podrán observar los visitantes.

 

La obsesión del hombre por la Luna y cómo la ciencia cambió la concepción del universo

A comienzos del siglo XVII, la Luna dejó de ser una luminaria casi mística y se convirtió en objeto de estudio científico de la mano de Galileo Galilei, al dirigir hacia ella el «tubo óptico» que le permitió contemplar montañas, llanuras, cráteres… Y es que acababa de descubrir un mundo que contradecía el pensamiento aristotélico oficial. La anquilosada ciencia medieval empezó a tambalearse. Poco después, Galileo observó la progresión de las manchas solares —hecho que probó por primera vez la rotación del Sol—, así como el movimiento de los satélites de Júpiter y las fases de Venus, dos hallazgos que acabarían apoyando la teoría copernicana.

Entre ese momento y la misión Apollo 11 pasaron muchos siglos, en los cuales se fueron alcanzando nuevos hitos científicos, hasta que la conquista del espacio se convirtió en una carrera contrarreloj en los años sesenta entre las dos grandes potencias mundiales: la Unión Soviética y los Estados Unidos. El bloque capitalista y el comunista se embarcaron en una contienda estratégica conocida como la «Guerra Fría», y así fue como el espacio se convirtió en un campo por el cual competir.

El lanzamiento en 1957 del primer satélite artificial, el Sputnik 1, por la Unión Soviética aceleró la carrera hacia la conquista del espacio por parte de los norteamericanos, que lo interpretaron como una amenaza. En esos momentos se creó la NASA, donde se desarrollaron varios programas para conseguir que el hombre llegara a la Luna en 1969 con el Apollo 11. Finalmente, Armstrong pisaba la Luna el 21 de julio.

Las condiciones de vida en el espacio

En el espacio nada es fácil; incluso las funciones más rutinarias requieren precauciones especiales y, por supuesto, los astronautas tienen que llevarse todos los consumibles que necesitarán durante el viaje: oxígeno, alimentos, agua… Durante el programa Apollo, la gastronomía espacial había hecho algunos adelantos. Los astronautas podían solicitar menús ajustados a sus preferencias personales, pero siempre se trataba de alimentos deshidratados o en pequeñas porciones envasadas al vacío. Además de consumibles, también tenían que llevar equipos de ejercicio, botiquines médicos, herramientas y, en especial, equipos de grabación.

 

El corazón de las naves Apollo, menos potente que un smartphone actual

El corazón de las naves Apollo era el ordenador de a bordo AGC (Apollo Guidance Computer). Su diseño marcó un hito en el desarrollo de equipos informáticos, tanto en software como en hardware. Ahora bien, no debemos olvidar que era menos potente que un smartphone corriente de hoy en día. De hecho, se parecería más a una calculadora.

El Saturn V fue un cohete diseñado por Wernher von Braun y construido expresamente para el viaje a la Luna. Tenía más de 110 metros de altura (como un edificio de 36 pisos) y pesaba unas 2.800 toneladas en el despegue. Constaba de tres etapas activas: la primera, alimentada por queroseno y oxígeno, estaba propulsada por cinco motores; la segunda y la tercera quemaban una mezcla más energética de hidrógeno y oxígeno líquidos. Las dos primeras etapas (y un breve encendido de la tercera) servían para entrar en la órbita terrestre; la tercera proporcionaba el impulso final hacia la Luna.

 

El viaje, bases de seguimiento y módulo lunar

El primer requisito para llegar a la Luna era conseguir la velocidad suficiente, casi 11 kilómetros por segundo. Para lograr esa velocidad, los ingenieros diseñaron el  Saturno V, el cohete más grande y potente utilizado hasta hoy, así como todas las instalaciones necesarias para su lanzamiento y el control del vuelo. La nave se proyectó en tres secciones: módulo de mando, módulo de servicio y módulo lunar. Sólo el primer módulo estaba capacitado para volver a la Tierra. El módulo lunar estaba destinado a llevar a dos astronautas hasta la superficie de nuestro satélite y remontar después para encontrarse con la nave principal, que lo esperaría en órbita.

Para el proyecto Apollo fue necesario construir una red de centros de control. La sala de mandos del Centro Espacial John F. Kennedy, en Cabo Cañaveral (Florida), era la responsable del lanzamiento del cohete hasta que este superaba la altura de la torre de servicio. En ese momento, el control pasaba al Centro de Vuelos Espaciales de Houston, encargado del resto de las operaciones. Además, se establecieron tres estaciones de seguimiento (Goldstone, en los Estados Unidos; Canberra, en Australia, y Fresnedillas de la Oliva, en España), separadas unos 120 ° entre sí, para poder mantener las comunicaciones durante la trayectoria hacia la Luna, así como el alunizaje y el regreso a la Tierra.

El módulo lunar estaba diseñado para transportar a dos astronautas hasta la superficie de la Luna y después permitirles volver. Era una nave muy reducida en la que se había ahorrado hasta el último gramo; por ejemplo, no tenía asientos. Los dos pilotos iban de pie, lo que les permitía, además, una mejor visión del terreno. El módulo lunar llevaba dos motores cohete: uno más potente y de impulso ajustable, para aterrizar, y otro, mucho más sencillo, para elevarse desde la Luna. Todos los Apollo aterrizaron en las primeras horas del día lunar, cuando el sol estaba bajo. De ese modo evitaban las altas temperaturas. Además, como aterrizaban con el sol a sus espaldas, los astronautas podían ver la sombra de su nave aproximándose a la superficie. Al final, sabían que tenían que parar justo encima de la sombra.

En la Luna, los objetos pesan seis veces menos que en la Tierra, pero su masa sigue siendo la misma. Un astronauta puede caminar sin mucho esfuerzo aunque cargue cerca de cien kilos entre el traje y la mochila. Pero tiene que tener cuidado cuando empieza a caminar y, sobre todo, cuando frena: su masa, y con ella su inercia, pueden gastarle malas pasadas.

 

Explorando la Luna

El Apollo 11 llevó a la Luna tres experimentos científicos: un captador de viento solar, en forma de lámina de plástico aluminizado, que se expuso al Sol durante dos horas y después fue recogido y devuelto a la Tierra para analizar las partículas subatómicas absorbidas por su superficie; un reflector láser en el cual pudieran rebotar haces de luz enviados desde la Tierra, con objeto de medir el tiempo de ida y vuelta del destello y poder establecer así la distancia a la Luna con gran precisión —a pesar de estar degradado por el tiempo, este reflector todavía se sigue utilizando—; y, por último, un sismómetro para registrar temblores de tierra. El Apollo 11 trajo de vuelta unos veinte kilos de muestras, pero también dejó en la Luna algunos objetos significativos, como por ejemplo una placa metálica adosada a una de las patas de aterrizaje con un mensaje conmemorativo.

 

Entrada en la Tierra del cohete

Al volver a la Tierra a 40.000 km/h, el módulo de mando tenía que perder velocidad aprovechando el brutal rozamiento del aire. Su superficie, recalentada hasta unos 2.500 °C, estaba protegida por un escudo térmico que se erosionaba despacio para dispersar la tremenda energía cinética. Solo al llegar a los 8.000 metros de altura, empezaban a desplegarse los paracaídas de estabilización; los tres principales se abrían a 3.000 metros.

 

Los tripulantes vuelven a casa

Aunque era muy remota, cabía la posibilidad de que los astronautas trajeran gérmenes de origen extraterrestre al volver de su viaje. Para prevenir esto, la cápsula fue rociada con desinfectante y sus ocupantes la abandonaron enfundados en vestidos de aislamiento biológico. Después quedaron confinados en cuarentena durante más de dos semanas.

 

El futuro

Aunque se ha especulado mucho sobre una futura base lunar, su utilidad no está clara. Todo indica que la principal motivación para construir una pequeña base en este satélite no sea tanto científica como lúdica: el turismo espacial. Las agencias espaciales no dejan de trabajar en nuevos programas de exploración del espacio, pero sea como fuere, tal como dijo el profesor Tornasol en el libro Aterrizaje en la Luna, «Amigos míos, ¡acabamos de vivir la más prodigiosa epopeya de nuestros tiempos! ¡Nuestras huellas han quedado marcadas en el suelo de la Luna! Este rastro glorioso, señores, ¿tenemos que dejar que lo borre el polvo de los siglos?». Continuará…

 

 

Las exposiciones temporales que se realizan en CaixaForum llevan asociado un conjunto de actividades que permiten obtener un conocimiento más transversal de la materia tratada.

En esta ocasión y con motivo de la conmemoración del 50.º aniversario de la llegada del hombre a la Luna, a las personas que cumplan 50 años CaixaForum les regala una visita guida gratuita.

 

ACTIVIDADES PARA EL PÚBLICO GENERAL

 

VISITAS COMENTADAS

Todos los sábados y domingos, a las 12.30 h

En julio y agosto, los martes y jueves, a las 12.30 h. En septiembre y octubre, los martes y jueves, a las 18 h, y los viernes, a las 18.30 h

Precio: 4 €. Aforo limitado

 

DINAMIZACIÓN DEL MÓDULO «GRAVEDAD LUNAR»

Viernes, de 18 a 20 h; sábados y domingos, de 12.30 a 14.30 h, y 4 de octubre, de 18 a 22 h

 

OBSERVACIÓN ASTRONÓMICA: EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

Viernes 12 de julio, de 22.30 a 1 h

Actividad gratuita y con entrada libre hasta completar el aforo. El acceso a la actividad se hará por turnos respetando el orden de llegada.

Actividad en colaboración con la asociación Astronomía Sevilla

La observación nocturna puede ser suspendida por razones meteorológicas. Para confirmar su realización, pueden llamar al teléfono 955 657 611 a partir de las 18 h del mismo día de la observación.

 

SEMANA DE LA LUNA

Del lunes 15 al domingo 21 de julio, a las 18 y a las 19 h

Si cumples 50 años en 2019, CaixaForum te ofrece una invitación muy especial. Durante la Semana de la Luna se realizarán visitas comentadas gratuitas para aquellas personas que cumplan 50 años en 2019, junto con sus familiares. Estas personas simplemente tendrán que solicitar su visita en el mostrador del centro de forma previa, hasta agotar el aforo para cada sesión.

 

Martes 16 de julio

Visitas cara a cara a la exposición, de 18 a 20 h

Taller familiar «Astronaut Academy», a las 18 y a las 19 h

 

Sábado 20 de julio

Taller familiar «Astronaut Academy», a las 13 y a las 17 h

Visitas cara a cara a la exposición, de 12.30 a 14.30 h y de 18 a 20 h Microconciertos de Leandro Perpiñán y Javier Galiana, a las 18 y a las 19 h Cine familiar con Las aventuras de Tintín, a las 12.30 y a las 18 h

 

Domingo 21 de julio

Taller familiar «Astronaut Academy», a las 13 h

 

CICLO DE CONFERENCIAS: 50 años de la llegada a la Luna. Un gran impulso de avances científicos

  • «El primer hombre en la España lo hizo posible». A cargo de José Manuel Grandela Durán, exingeniero controlador de naves espaciales (INTA-NASA). Miércoles 2 de octubre, a las 19 h. Precio: 5 €. Aforo limitado
  • «Objetivo: la Luna». A cargo de Eva Villaver Sobrino, profesora del Departamento de Física Teórica de la UAM. Miércoles 9 de octubre, a las 19 h. Precio: 5 €. Aforo limitado
  • «¿Cómo sobrevivir en la Luna? Retos tecnológicos para futuras misiones lunares». A cargo de Ricard González-Cinca, profesor del Departamento de Física Aplicada de la Miércoles 23 de octubre, a las 19 h. Precio: 5 €. Aforo limitado

 

 PÚBLICO FAMILIA

 

VISITA EN FAMILIA (+8): TINTÍN Y LA LUNA. 50 AÑOS DE LA PRIMERA MISIÓN TRIPULADA

Visita especialmente pensada para familias, que incluye un recorrido por la exposición y actividades participativas dentro del espacio expositivo. Las visitas, conducidas por un mediador/a, se basan en un tema principal de la exposición que se desarrolla en torno a las piezas expuestas. Actividad recomendada para familias con niños y niñas a partir de 8 años. Todos los sábados y domingos, a las 13 h

En septiembre y octubre, los sábados, a las 18 h, y los domingos, a las 17 h Precio: 3 €. Aforo limitado

 

TALLER «ASTRONAUT ACADEMY». CONVIÉRTETE EN ASTRONAUTA (+5):

Esta actividad está pensada para que los más pequeños puedan ponerse en la piel de un astronauta. Podrán emular a Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna hace 50 años. Este taller permitirá descubrir y experimentar en qué consiste el entrenamiento físico y psicológico de los astronautas antes de realizar un viaje al espacio. Precio: 3 €. Aforo limitado

Julio: Martes 16, a las 18 y a las 19 h. Sábado 20, a las 13 y a las 17 h. Domingo 21, a las 13 h Octubre: Sábado 5, a las 18 h. Domingo 6, a las 12 h. Sábado 19, a las 17 h. Domingo 20, a las 13.00

 

 

ACTIVIDADES PARA EL PÚBLICO DE EDUCAIXA

 

ACTIVIDADES DE VERANO PARA CAMPAMENTOS

VISITA COMENTADA: Tintín y la Luna. 50 años de la primera misión tripulada

Del 15 de julio al 6 de septiembre de 2019

Edad: a partir de 8 años. Horario a convenir. Precio: 25 € por grupo. Aforo limitado

 

TALLER «ASTRONAUT ACADEMY». CONVIÉRTETE EN ASTRONAUTA (+5)

Del 15 al 19 de julio de 2019, a las 10 h y a las 11.30 h

Edad: de 5 a 8 años. Precio: 25 € por grupo. Aforo limitado

 

ACTIVIDADES ESCOLARES PARA EL CURSO 2019-2020

VISITA COMENTADA: Tintín y la Luna. 50 años de la primera misión tripulada

Del 23 de septiembre al 25 de octubre de 2019

Edad: a partir de 3.º de primaria, ESO, bachillerato y ciclos formativos

Precio: 30 € por grupo. Aforo limitado

 

MATINAL DE CIENCIA: ¿Cómo sobrevivir una noche en la Luna? Los retos de la tecnología aeroespacial

Jueves 24 de octubre, a las 10 h y a las 12 h

Edad: a partir de 4.º de ESO, bachillerato y ciclos formativos. Precio: 30 € por grupo. Aforo limitado.

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